Un tronco de Yuca llamado Yadira

Por Carlos Carballido

yadira escobarNo hay mucho que decir cuando vemos estos productos mediáticos que de la noche a la mañana se disputan el estrellato en los medios de comunicación de Miami. Los impulsa la necesidad de protagonismo  y  el disfrute de la fama, -negativa o positiva -a la hora de pasear entre el populacho de  nuevos cuadros del  cambio fraude que ya ni es tan fraudulento ni tan  subyacente. Quizás la germinación  luego de haber sido plantados por ya sabemos quien.

Yadira Escobar es como esas veletas de antaño que se mueven a merced de los vientos que soplan.  Enferma de Coprofagia comunicativa, se nos vende ahora como la nueva voz  de la juventud cubanoamericana.  Pero..   la traiciona una realidad: Todo ser humano, y ella no es la excepción,  deja su timeline  en los derroteros de la vida , pero  en estos tiempos  conspiran contra este tipo de mercenario intelectual  voluntario el peor de los escenarios, las redes sociales y el propio intenet.

Baste una mínima búsqueda y Yadira, hija de Reinaldo Escobar, antiguo presidente de Grupocaiman.org, una organización política fundada en 2008 con el objetivo declarado de “influir en los procesos políticos en la isla de Cuba”, se nos revela como una calabaza abierta y aparece un verdadero rosario de contradicciones,  una tras otras. Por mucho que intenta ofender nuestra inteligencia, hasta un anormal comprende de que pata cojea esta nené.

En Octubre del 2012, por ejemplo,  vociferaba sobre las presiones que la Seguridad del Estado castrista ejercieron sobre  ella y su familia en Cuba. El rostro joven, fresco y femenino ( similar a las muñecas del Combinado del Plástico de La Habana ex soviética) ,  logró abrirse espacio hasta llegar a publicar en influyentes diarios miamenses empujada por  controversiales  periodistas como Wilfredo Cancio. Típico ¿verdad?

A estas alturas del juego, cuando el lobby  cubano americano y castrista de Washigton apunta al beso de la paz,  la niña cambia de palo para rumba y aprovechando su cobertura  mediática pide respetos por las supuesta conquistas  de la Revolución Castrista, rebuzna  que un solo partido en Cuba basta y  que los blogueros a sueldos cubanos les falta mucha cubanía como para convencer al mundo.

Lo que está sucediendo en Miami y en  una buena parte del exilio de desvergonzado cubanos, es que ya este tipo de adefesios humanos se sienten dueños de la opinión pública y están funcionando como esas veletas prostituidas  que pierden totalmente el mínimo respeto por el dolor que nos hizo a todos salir de  La Mayor de las Antillas . Más que víctimas del Síndrome de Estocolmo, estas especies de Mamita Siento un Bombo – una carita y un cuerpo – funcionan  como verdaderos lamezuelas de un sistema en el que fungen y actúan  como ratas despreciables

Entender a un tronco de yuca de los que nacieron alguna vez en los campos cubanos es mas fácil que a esta niña. La joven ha viajado a Cuba en, al menos, tres ocasiones. Al regreso de  una de estas visitas Yadira afirmó que “haría falta cuidar la soberanía de Cuba… con mucho amor”.

Y por ahí debe estar el asunto. De contestataria a aduladora. De niña bocona a repetidora del mensaje comunistoide.

Y en esos viajes a Cuba está la clave como en todos aquellos que en menos de 24 horas cambian la Gimnasia por la Magnesia . No es la primera vez que  la Tiranía  hace cosas como esta. Ellos buscan tus debilidades y las usan en tu contra porque saben que todos tenemos una . Vas la primera vez y te filman saliendo o revolcándote sobre el africanoide falo de una cuarta y siete dedos , un travestí , con una lesbiana o con alguien que te puede poner  en aprietos con tu entorno socio-familiar.  La segunda, te enseñan a que te expones si no cooperas.. La tercera, como parece ser el caso de marras, es traer el guion aprendido después que, en cualquier dependencia del G2 te dan el abrazo militante y la plumita como símbolo de tu buen comportamiento con el tirano.

Lástima y verguenza de juventud desperdiciada que deshonra a esa patria que nos forjaron a filo de Machete.

 

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