¿Y quién le hará saber a Obama lo que será después ?

Por Alberto Perez Amenper

infameVanidad y orgullo son cosas distintas, aunque las palabras a menudo se utilizan como sinónimos.

Una persona puede ser o estar orgullosa sin ser vanidoso.

Orgullo refiere más a nuestra opinión de nosotros mismos; a la satisfacción de la labor que realizamos, al amor a la patria donde nacimos o vivimos a nuestra conducta con nuestros semejantes.

Vanidad se refiere a lo que quisiéramos que otras personas pensaran de nosotros, se refiere no como el orgullo a lo que somos, pero a lo que quisiéramos ser y que queremos aparentar que somos.

El orgullo se relaciona con una estima propia, la vanidad se relaciona con la envida.

El sabio rey de Israel Salomón escribió en su libro Eclesiastés, que se encuentra en el antiguo testamento de la Biblia

 ¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia y con rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande.

Desde los tiempos de Salomón, la envidia vanidosa ha existido en el mundo, es una motivación opuesta al amor pero de la misma intensidad.

Por la vanidad y la envidia se mantiene vigente una filosofía como el socialismo, que ha fracasado donde se ha adoptado, que debía de haber sido relegada al basurero de la historia.  Pero persiste, y es posible por la vanidad de la envidia. Como bien decía el sabio Salomón, esto es vanidad y mal grande.

Tenemos como presidente de los Estados Unidos una persona que es extremadamente vanidosa.  La vanidad hay veces que surge de un complejo de inferioridad, con la vanidad el individuo trata de compensar sus deficiencias. Entonces se manifiesta como un tipo de arrogancia, engreimiento, una expresión exagerada de la soberbia.  Obama creció en un ambiente mixto y confuso, con un padre negro que abandonó a su madre blanca, creciendo mestizo en un medio blanco con abuelos blancos. Después con padrastros, todos musulmanes y comunistas. Cuando viene a estudiar al continente, se encuentra con la élite de una universidad prestigiosa, se tiene que sentir inferior, y esto sólo se supera con la fuerza que produce la envidia y la vanidad.

A Barack Hussein Obama no se le puede contradecir, no acepta críticas, cualquier persona que se atreva a criticarlo trata de destruirlo, no de discutir la posible validez de la crítica.

Vanidoso es Fidel Castro, lo eran Napoleón, Hitler y todos los dictadores, compensan sus frustraciones personales oprimiendo a los demás.

Pero esto no es nada nuevo, ya Salomón nos lo dijo en Eclesiastés:

Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador.

4:2 Y alabé yo a los finados, los que ya murieron, más que a los vivientes, los que viven todavía.

4:3 Y tuve por más feliz que unos y otros al que no ha sido aún, que no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen.

4:4 He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despiertan la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

Los tiranos son movidos por intereses pero el motor que los mantiene en su labor opresora es la vanidad.

Ellos en su vanidad consideran que la repartición de la riqueza que utilizan para justificar la opresión, es lo justo, creen que lo que decía el sabio Salomón estaba equivocado:

5:18 He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte.

5:19 Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios.

6:1 Hay un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres:

6:2 El del hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso.

Pero Salomón en su sabiduría reconoció lo que Dios quiere del hombre, y es que se gane el sustento con su trabajo, no que dependa de otros cuando es posible depender de él mismo.
Pero también Salomón dice… 7:29 He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones.

Así que tenemos que oír también el consejo de esperanza que nos ofrece Salomón:

9:4 Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto.

9:5 Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.

9:6 También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol.

9:7 Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios.

Después al final, todo pasa bajo el sol, todos los hombres pasan nada es eterno, todos los dictadores del pasado, pasaron al basurero de la historia menos los Castro, pero le queda poco, y ¿De qué le sirvió su minuto de vanidad?

Esto es lo que nos dice Salomón.. 10:12 Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia, más los labios del necio causan su propia ruina.

10:13 El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla, nocivo desvarío.

10:14 El necio multiplica palabras, aunque no sabe nadie lo que ha de ser;

¿Y quién le hará saber lo que después de él será?

 

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